¿Qué tiene esta nueva Odisea de Christopher Nolan que no vieron las versiones anteriores?
Si hay un texto que lleva siglos interrogándonos es “La Odisea” de Homero, uno de esos textos fundacionales imprescindibles de la cultura universal, para muchos estudiosos contiene la semilla de todas las historias. Lo que Nolan hace ahora no es repetir el cuento, sino arrancarle la costra épica para mostrar al hombre perdido dentro del mito. Yo mismo, cuando salí de la proyección, sentí esa misma desazón de Odiseo varado: la sensación de que el hogar ya no es el mismo sitio al que juraste volver.
¿Por qué Matt Damon parece un fantasma en esta película?
Porque a Matt Damon le toca componer a un Odiseo oscuro y taciturno, al que la experiencia bélica le ha marcado definitivamente, preocupado por sus hombres aunque de un modo frío y pragmático. Nolan no quiere un héroe de bronce, sino un tipo que se agarra al amor como forma de seguir anclado en la realidad frente a la tentación amnésica. Ese broche que Penélope entrega a Odiseo para que no la olvide es el mismo ancla que el tótem de DiCaprio en Origen.
¿Vale la pena verla solo por la fotografía IMAX?
Puede Nolan presumir de que su Odisea es la primera película rodada íntegramente con cámaras IMAX, y sigue recurriendo al celuloide, 70mm. El espectador sabrá lo que es estar dentro de un caballo de Troya claustrofóbico. La luz natural y las velas hacen que algunos pasajes se sientan muy oscuros, pero es que el cineasta es un ferviente creyente en el realismo: lo que muestra debe parecer verosímil, que podría existir ahí fuera, incluso con Polifemo o Caribdis.
Odisea de Christopher Nolan: el regreso como pérdida y como encuentro
El papel de Odiseo ha sido decisivo en la victoria en Troya gracias a la añagaza del monumental caballo varado en la arena de la playa, que encerraba en su interior a un grupo de valerosos guerreros aqueos. Pero lo que debería haber permitido un rápido regreso a Ítaca, al añorado hogar, se convierte en una travesía marítima sembrada de obstáculos que se prolonga durante años. Allí Penélope, la paciente esposa, espera, jugando al despiste con los pretendientes que dan a Odiseo por muerto, mientras el joven Telémaco, un crío cuando su padre partió a la guerra, decide marchar a Esparta para que el rey Menelao le dé alguna explicación de la ausencia paterna.
No es ningún secreto que a Nolan le encantan las estructuras narrativas laberínticas, si puede rizando el rizo. La propia obra de Homero se presta a la complicación del relato, de modo que el cineasta juega con Odiseo acometiendo el regreso a Ítaca, pero demorándose por distintas razones. Yo recordé aquella vez que perdí un vuelo en un aeropuerto extranjero y cómo cada retraso me devolvía a una infancia que creía olvidada; así funciona el guion, usando la isla de Calipso para que despierten los recuerdos de lo antes acaecido, con sucesos como los del cíclope Polifemo o la acogida de Circe.
Un héroe desmitificado y moderno
Nolan se muestra muy coherente con su filmografía previa al entregarnos a un Odiseo perdido y que busca sentido a sus acciones y a su existencia. Fácilmente le podríamos conectar con el Bruce Wayne de la trilogía de El caballero oscuro, o con el protagonista de Oppenheimer, marcado trágicamente por el desarrollo del arma que debía terminar con todas las guerras. En mi opinión merece destacarse el trabajo de Robert Pattinson como el villano Antínoo, Samantha Morton como una siniestra Circe en un pasaje de metamorfosis con terror corporal estilo La sustancia, pero más contenido, John Leguizamo como el ciego porquero Eumeo.
El enfoque moderno del film, crítico con la guerra, despoja a la narración de parte de la épica que estaba más presente en otra película bélica, Dunkerque. Aquí se sugiere que las cosas no son lo que parecen, que las acciones tienen consecuencias, que se pueden traicionar los principios más sagrados en el nombre de una causa. Cuando vi a Odiseo dudar antes de soltar la flecha, pensé en mi propio padre, también ausente por un trabajo que nunca contó del todo; la memoria es selectiva y a veces perdonamos para poder seguir.
La quinta dimensión del amor
Anne Hathaway entrega a Odiseo el broche para que no la olvide, y juega el mismo papel que el tótem de Leonardo DiCaprio cuando está dentro de los sueños en Origen. Nolan insiste así en la quinta dimensión de amor que completa las coordenadas espaciotemporales abordadas en Interstellar. Cumplen Matt Damon y Anne Hathaway, aunque algunos diálogos les perjudican; el amor aquí no es ñoño, es cordón umbilical con la cordura.
La subtrama de Telémaco y el peso de Esparta
El viaje de Telémaco a Esparta en busca de respuestas sobre el paradero de su padre muestra el peligro creciente de su posición y la de Penélope por el abuso de la hospitalidad en palacio, sobre todo del ambicioso y taimado Antínoo. Menelao le dará algunas claves para entender lo acaecido. Tom Holland da el tipo de imberbe Telémaco, aunque falta desarrollo a su maduración. Lo que está claro es que el director sabe que el espectador espera acción, de modo que imagina el episodio de la emboscada en el templo.
Quizá donde el relato flojea más es en el inserto de la subtrama de las gemelas Helena y Clitemnestra, con poco espacio para su desarrollo; en general toda la estancia de Telémaco en Esparta se siente escasa de contenido y algo confusa. Me resultan un tanto insulsas como diosas Zendaya y Charlize Theron, Lupita Nyong’o tiene poco que hacer con sus gemelas y Mia Goth con su sirvienta infiel. Pienso que siendo una película tan coral, los resultados están menos logrados que en Oppenheimer, donde también había personajes sin fin.
Acción, monstruos y cohesión narrativa
Quizá con todo lo que llevo escrito el lector piense que Nolan entrega una película sesuda y bergmaniana, pero no es el caso. El cineasta sabe trenzar esas ideas, que flotan y verá quien las quiera ver, con la acción trepidante y las múltiples aventuras de Odiseo. Hay una lograda cohesión al saltar de un episodio a otro desde las narraciones de los personajes, evitando el encadenamiento episódico. El clímax con la prueba del arco bien podría considerarse “la versión extendida” del episodio, tanto se prolonga la pelea con los pretendientes.
La idea de una cierta desmitificación –que no impide la presencia de los monstruos y de los dioses– conecta el film con la reciente El regreso de Ulises, donde también veíamos a un héroe cansado. Atenea aparece con función no muy diferente a lo que sería la conciencia, y la presencia del sentimiento de culpa por algo que bien puede definirse como pecado, transgresión. La herencia grecolatina se enlaza con la judeocristiana y la ilustración, y yo, viendo a Polifemo rugir en 70mm, comprendí que el monstruo siempre somos nosotros con la antorcha apagada.
| Aspecto | Odisea Nolan | El regreso de Ulises |
|---|---|---|
| Tono del héroe | Oscuro, taciturno, pragmático | Cansado, más íntimo |
| Tratamiento de dioses | Desmitificados, con Atenea como conciencia | Presencia clásica menor |
| Formato de rodaje | IMAX íntegro, celuloide 70mm | Francés tradicional |
| Énfasis | Acción + reflexión espaciotemporal | Drama doméstico |
El trabajo técnico y la experiencia inmersiva
Tiene sentido el personaje tomado de ‘La Eneida’ de Virgilio de Sinón de Elliot Page, pero también aquí pesa la precipitación. Puede Nolan presumir de que su Odisea es la primera película rodada íntegramente con cámaras IMAX, y sigue recurriendo al celuloide, 70mm. Lo que ayuda a que luzcan los decorados y lugares donde transcurre la acción, que haya mucho detalle en los planos generales, también en el mar, y que se atreva con planos más cerrados e íntimos con este formato.
De nuevo busca Nolan la experiencia inmersiva, que el espectador “sienta” lo que ocurre, también por el mimado envoltorio sonoro. El espectador sabrá lo que es estar dentro de un caballo de Troya claustrofóbico. Y acude al uso de luz natural y de velas, lo que hace que algunos pasajes se sientan muy oscuros, aunque ayude a la sensación de realismo. En mi opinión merece destacarse el trabajo de Robert Pattinson como el villano Antínoo, porque esa oscuridad le sirve para ponerse la máscara de la ambición sin ningún remilgo.
- Odiseo como héroe trágico moderno
- Penélope y el broche como ancla emocional
- Telémaco y la búsqueda en Esparta
- Antínoo y el abuso de hospitalidad
- IMAX y celuloide como lenguaje de realismo
¿Es la Odisea de Nolan fiel al poema de Homero?
Busca ser fiel al poema original, pero a la vez plasmarlo en película como algo que interpele con fuerza al espectador contemporáneo. Juega con la estancia desmemoriada en la isla con Calipso y demora el regreso, pero mantiene la estructura de aventuras, acción, épica, mitos, drama y amor que combinan los cantos.
¿Qué temas universales aborda la película?
Quien la afronta se ve interpelado por cuestiones como el heroísmo, la camaradería, la hospitalidad, la nostalgia, la justicia, la fidelidad, la paternidad, la filiación. La película critica la guerra y sugiere que las acciones tienen consecuencias, conectando la herencia grecolatina con la judeocristiana.
¿Por qué se siente confusa la parte de Esparta?
Porque toda la estancia de Telémaco en Esparta se siente escasa de contenido y algo confusa, con las gemelas Helena y Clitemnestra metidas con prisas. Pienso que siendo una película tan coral, los resultados están menos logrados que en Oppenheimer en el equilibrio de tantos personajes.
¿Vemos a Zeus o Neptuno en la película?
No vemos a los mencionados Zeus o a Neptuno, y sí a Calipso y Atenea. Ésta con una función no muy diferente a lo que sería la conciencia, y la presencia del sentimiento de culpa por algo que bien puede definirse como pecado, transgresión, dentro de una cierta desmitificación.
¿Qué diferencia a esta Odisea de Dunkerque?
El enfoque moderno del film, crítico con la guerra, despoja a la narración de parte de la épica que estaba más presente en otra película bélica, Dunkerque. Aquí se sugiere que las cosas no son lo que parecen y que a veces la memoria es selectiva, lejos del reloj de arena del filme anterior.
¿Merece la pena verla pese a sus flaquezas?
Sí, porque hay muchos personajes y un selecto reparto, y con 172 minutos de metraje logra cohesión. Cumplen Matt Damon y Anne Hathaway, aunque algunos diálogos les perjudican. El espectador sabrá lo que es estar dentro de un caballo de Troya claustrofóbico y saldrá, como Odiseo, algo más perdido y algo más en casa.
¿Te interesa este tema? 🔥 Descubre el producto ideal para ti aquí 👉 Ver más
¿Te gustó el artículo? 💡 Completa la experiencia con este producto relacionado 👉 Descúbrelo aquí

