¿Qué se siente al ver cómo tu redacción se convierte en un objetivo militar mientras intentas informar?
Se siente un frío en el estómago que no se quita con café ni con mantas. Recuerdo la sensación de desbordamiento absoluta: nadie puede estar preparado para algo tan grande. Dos meses antes, por prevención, habíamos elaborado protocolos sobre qué hacer con nuestros periodistas o con los datos confidenciales, pero cuando la invasión a gran escala empezó, la presión psicológica fue enorme. La incertidumbre te envenenaba: ¿habrá una explosión nuclear o química en la ciudad? ¿Entrarán los rusos mañana a casa? ¿Nos matarán o encarcelarán por trabajar en medios? Esa es la realidad cruda del periodismo en guerra Ucrania hoy.
¿Puede un periódico impreso seguir saliendo cuando no hay papel, ni imprenta, ni rutas de distribución?
Parece imposible, pero lo hemos logrado. Aparte del golpe económico, se detuvo incluso la entrega de papel para los periódicos, ya que se importaba desde Rusia o Bielorrusia. Los rusos destruyeron muchas imprentas y almacenes en la zona ocupada. La solidaridad de Europa fue clave: recibimos apoyo del MDIF, el Fondo de Inversión para los Medios de Comunicación, y de Wan-Ifra. Nos enviaron papel desde Noruega y Polonia. Las fronteras estaban colapsadas, así que pasaba noches sin dormir para hablar por teléfono con conductores que no podían explicar lo que traían. El papel medía 160 centímetros, pero nuestros periódicos necesitaban 80, así que teníamos que cortarlo, utilizarlo y después distribuir los periódicos en el frente. Iban a servir como ayuda humanitaria.
¿Hasta qué punto la desinformación impulsada por IA ha cambiado las reglas del juego informativo?
Ha cambiado todo. La desinformación ha aumentado en cantidad y en calidad. La IA ayuda a que mucha propaganda y desinformación sea técnicamente indetectable. Al principio, las falsificaciones se detectaban porque el uso del idioma ucraniano, e incluso la pronunciación, eran muy malos. Pero la IA ya ha logrado derribar esa barrera. Los rusos toman una parte de la verdad, la manipulan con falsedades y la difunden a través de Telegram o TikTok, enfocándose en diferentes segmentos: jóvenes, evacuados, esposas de los soldados… Lamentablemente, más del 80% de los ucranianos consumen noticias en las redes sociales. Es una batalla desigual donde la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de verificación.
Periodismo en guerra Ucrania: la resistencia invisible de los medios locales
Cuando piensas en corresponsales de guerra, imaginas cascos, chalecos y satélites. Pero la verdad del periodismo en guerra Ucrania es mucho más terrenal y dolorosa. Es Oksana Brovko, directora de la Asociación de Periodistas Independientes, contándome cómo ha logrado que 150 medios de comunicación locales —pequeños, con recursos muy modestos— permanezcan activos tras el brutal impacto de la invasión rusa en febrero de 2022. No hablamos de grandes conglomerados; hablamos de periódicos que, literalmente, salvan vidas. Y no es una metáfora: muchos periódicos salvan vidas ofreciendo rutas de evacuación, asistencia humanitaria y apoyo médico o psicológico en sus páginas.
He visto cómo la logística se convierte en periodismo. Los propios periodistas siguen distribuyendo sus periódicos porque las empresas de distribución ya no funcionan. Todo periodista cercano al frente debe hacerlo. Muchos directores terminan su periódico, se ponen un casco y un chaleco antibalas y marchan en su coche con 1.000 ejemplares. Ahora mismo esto es muy común en Sumy, en el norte del país, o en la región de Pokrovsk. Los periodistas reparten allí el periódico, e incluso pan. Hace apenas un mes, en Dnipro, un avión no tripulado atacó al coche que portaba el periódico y toda la tirada quedó destruida. El director me explicó que publicaban las guías para la evacuación de la ciudad, ubicada a solo 10 kilómetros del frente. Les ayudamos a volver a publicarlo y a entregarlo a la gente. Esa es la primera línea real.
La trinchera de papel: cuando informar es ayuda humanitaria
La cobertura ha mutado. En el frente, los periódicos ofrecen consejos prácticos: rutas de evacuación, asistencia humanitaria, apoyo médico o psicológico. En la parte central u occidental del país hay mucha información preventiva sobre ataques de drones. Como allí hay muchos evacuados, hacen muchas entrevistas a soldados que han sufrido amputaciones o a mujeres que han perdido a sus maridos. Al ser zonas de acogida para desplazados, ahora también hay consejos sobre cómo encontrar un apartamento o cómo montar un nuevo negocio. De todos modos, la gente está cansada de la guerra y esto también se empieza a notar en los medios.
Pero claro, también cubren la vida normal. Los restaurantes, el cine, el teatro o los conciertos tienen su protagonismo. Parece que ya entendemos que esta guerra va para largo y que forma parte de nuestras vidas. Los niños crecen y van a la escuela. Sabemos que podemos morir o que nuestra casa puede ser destruida mañana, pero aún queremos vivir y el contenido de los medios de comunicación representa esa voluntad. Mi colega Marija Yivzhenko fue hace dos semanas a la oficina de Kiev y murió en el ataque de un avión no tripulado a plena luz del día. Eso te pone los pies en el suelo de manera brutal.
Necesidades que no salen en los partes de guerra: leña, chalecos tallas femeninas y baterías
Las necesidades cambian cada semana. Es difícil decirlo con exactitud porque la realidad es líquida. Hay un medio en Sumy que en estos momentos necesita madera. Ya les enviamos baterías y dinero. Ahora sufren apagones prolongados y precisan leña para mantener caliente la casa donde se alojan y trabajan todos los periodistas. Viene el invierno y, si no, tendrán que irse. Al mismo tiempo, una periodista de la región de Járkov necesita un chaleco antibalas femenino, ya que la mayoría son adecuados para los cuerpos de los hombres pero no para el de las mujeres.
Y aquí surge un dilema mortal: ¿es cierto que algunos reporteros se lo quitan porque temen ser objetivo de los drones? Sí. Ese es uno de los mayores desafíos. Los periodistas no deberían ser objeto de ataques. Pero los rusos los atacan cuando los identifican, así que la mayoría se quita la protección. Es una ruleta rusa: te pones el chaleco para sobrevivir a la metralla, pero te lo quitas para no ser un blanco visible para un dron que te sigue la pista. Necesitamos trabajar con el ecosistema mediático internacional. Esta es una guerra absolutamente nueva.
Mujeres al mando: el relevo generacional forzado en las redacciones
Muchas redacciones estaban dirigidas por hombres que fueron reclutados para la guerra. El cambio ha sido radical. Las mujeres lideran ahora con gran fuerza. Saben que su trabajo como periodistas tiene un gran impacto, pero el agotamiento físico y psicológico es enorme, sobre todo en el frente. Cuando vas al frente siempre hay un dilema interno: ¿debo llevar el periódico o el pan? Hicimos formaciones médicas para periodistas porque necesitan saber cómo detener el sangrado o cómo hacer un torniquete. Algunas se marcharon a ayudar a los soldados tras adquirir ese conocimiento. Es una ayuda inmediata, pero los periódicos ayudan a sobrevivir a mucha gente. Mi temor es que si dejamos de hacer periodismo profesional la propaganda y la desinformación rusa tendrán mayor impacto.
Tabla comparativa: Redacción tradicional vs. Redacción en zona de conflicto activo
| Aspecto | Redacción Tradicional | Redacción en Zona de Conflicto (Ucrania 2024) |
|---|---|---|
| Distribución | Empresas logísticas / Kioskos | El propio director/reportero en coche con casco y chaleco (y a veces pan) |
| Suministro de papel | Proveedores comerciales estables | Donaciones internacionales (Noruega, Polonia), corte manual (160cm a 80cm), fronteras colapsadas |
| Equipamiento de seguridad | Ergonomía, sillas, monitores | Cascos, chalecos antibalas (masculinos/femeninos), generadores, Starlink, torniquetes |
| Formación prioritaria | SEO, Video, Data Journalism | Primeros auxilios tácticos (torniquetes), seguridad digital, manejo de trauma |
| Amenaza principal | Despidos, caída de publicidad, IA | Misiles, drones, desinformación IA indetectable, reclutamiento forzoso, presión política local |
| Fuente de ingresos | Suscripciones, Publicidad, Eventos | Donaciones internacionales (MDIF, Wan-Ifra), socios, publicidad local residual (insuficiente) |
La guerra algorítmica: cuando la IA clona la verdad
Notan el aumento de la desinformación generada con IA de forma aterradora. No es solo cantidad; es calidad quirúrgica. La IA ayuda a que la desinformación rusa sea técnicamente indetectable. Se acabó el detectar el acento ruso malo o la sintaxis rota. Ahora toman una parte de la verdad, la manipulan con falsedades y la difunden a través de Telegram o TikTok segmentando audiencias: jóvenes, evacuados, esposas de soldados. Es guerra psicológica a escala industrial. Más del 80% de los ucranianos consumen noticias en las redes sociales. Combatir eso con medios locales que piden leña para el invierno es una asimetría brutal.
Corrupción y supervivencia: el enemigo interno que no perdona
En este momento es muy importante controlar a las autoridades locales e investigar la corrupción. Tratamos de encontrar financiación porque las investigaciones son muy caras. Es muy complicado que un periodista en una pequeña redacción dedique tiempo y recursos a una historia en profundidad. Por eso, como organización profesional, intentamos encontrar financiación y enseñarles también a investigar. Hemos recibido presiones de todo tipo. Vamos a los tribunales e intentamos hacer públicas todas estas historias en otros medios. En plena crisis económica, la presión de las autoridades locales hacia los medios pequeños es relevante.
¿Cómo se financian entonces? El dinero procede básicamente de las donaciones internacionales o de socios. La invasión provocó que se perdieran la mayoría de los suscriptores porque se desplazaron dentro o fuera del país. La distribución y la publicidad entraron en crisis. Los medios que trabajan en la parte central u occidental del país tienen publicidad de empresas locales, pero no es suficiente. Por eso el momento es muy peligroso. Los oligarcas tienen más capacidad de influir si no tienes dinero para pagar a tus periodistas. Necesitamos pensar ya no en la supervivencia, sino también en el futuro. Debemos invertir en tecnología porque muchos medios locales tienen webs muy mejorables.
Claves para entender la economía de los medios ucranianos hoy
- Dependencia externa crítica: 90%+ financiación vía donaciones internacionales (MDIF, Wan-Ifra, gobiernos europeos).
- Colapso del modelo comercial: Suscriptores huidos, anunciantes quebrados, distribución 물리icamente imposible en zonas de combate.
- Costes de «supervivencia» no periodísticos: Generadores, Starlink, chalecos, cascos, leña, corte de papel, logística de reparto bajo fuego.
- Riesgo de captura oligárquica: La precariedad abre la puerta a influencia política/económica a cambio de nómina.
- Inversión tecnológica pendiente: Webs obsoletas, falta de apps, modelos de suscripción digital inexistentes en lokale.
Informar desde la sombra: los territorios ocupados y el precio de la verdad
La periodista Victoria Roshchina fue asesinada hace dos años por informar desde los territorios ocupados. ¿Es posible obtener ahora información desde allí? Es posible de manera oculta e informal. Tenemos ucranianos en Poriska y en Jersón, regiones parcialmente ocupadas, donde ucranianos comparten información con nuestros periodistas a través de los canales ocultos de Instagram y Viber. Todo con precaución extrema porque es cuestión de vida o muerte. Y también se informa a los ucranianos que están en zonas ocupadas y que solo reciben propaganda rusa. Muchos de los periódicos evacuados de esas zonas han creado canales seguros para mantener la conexión con estas personas. Necesitan sentir que nadie las olvida.
Usted perdió su casa, destruida en un ataque en Zaporiyia. ¿Cómo puede trabajar con tanto sufrimiento? Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos. Lo importante es seguir haciendo lo que puedas y estar ocupado haciéndolo. Hay que confiar en que algún día la guerra se acabe. Es lo que nos mantiene a todos vivos. Mi objetivo personal no es estar triste por la experiencia que estoy viviendo, sino encontrar la motivación para hacer algo. No podemos detener los misiles ni los drones, pero podemos enseñar a los periodistas a escribir mejor, podemos enseñarles a investigar la corrupción y podemos encontrar fondos económicos.
La esperanza no es un sentimiento, es una disciplina diaria
La mayoría de los ucranianos estamos agotados, pero no nos damos por vencidos. Es una sensación extraña. No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales. Nos gustaría sobrevivir y estar mañana para nuestros hijos. A veces, después del funeral de un periodista, basta con empezar a escribir el próximo artículo. La protección de la libertad de prensa y de la independencia de los medios no es algo grande, ni siquiera visible. Después de un bombardeo debes comprobar si todavía tienes periodistas. La guerra en Ucrania comenzó realmente en 2014, de modo que el contexto de la vida de mis hijos ha consistido en la guerra. Es difícil ganar la guerra sin aliados. Por eso es muy importante recordar a todos en qué lado de la historia les gustaría estar. La esperanza es todo lo que necesitamos conservar.
¿Cómo se protege la salud mental de un redactor que entierra a un compañero por la mañana y cierra edición por la tarde?
No hay manual para eso. Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Lo importante es seguir haciendo lo que puedas y estar ocupado haciéndolo. Hay que confiar en que algún día la guerra se acabe. Es lo que nos mantiene a todos vivos. Mi objetivo personal no es estar triste por la experiencia que estoy viviendo, sino encontrar la motivación para hacer algo. La terapia es el trabajo, la misión, el saber que tu periódico lleva la ruta de evacuación a una abuela en Sumy.
¿Qué papel juegan los canales de mensajería (Telegram, Viber, Instagram) en la resistencia informativa?
Son la columna vertebral invisible. En zonas ocupadas como Poriska o Jersón, ucranianos comparten información con nuestros periodistas a través de canales ocultos de Instagram y Viber. Todo con precaución extrema porque es cuestión de vida o muerte. Los periódicos evacuados han creado canales seguros para mantener la conexión con gente que solo recibe propaganda rusa. Necesitan sentir que nadie las olvida. Es periodismo de espionaje hecho con un smartphone.
¿Por qué es tan crítico el tema de los chalecos antibalas tallas femeninas?
Porque las mujeres lideran ahora con gran fuerza las redacciones, pero la mayoría de los chalecos son adecuados para los cuerpos de los hombres pero no para el de las mujeres. Una periodista de la región de Járkov me lo pidió explícitamente: necesita un chaleco antibalas femenino. Y luego está el dilema mortal: muchos se lo quitan porque los rusos los atacan cuando los identifican como prensa. Te pones la protección y te conviertes en blanco. Te la quitas y eres vulnerable a la metralla. Es una trampa sin salida.
¿Hasta qué punto la corrupción local amenaza la independencia editorial hoy?
Es el enemigo silencioso. En plena crisis económica, la presión de las autoridades locales hacia los medios pequeños es relevante. Investigar la corrupción es muy caro y un periodista en una pequeña redacción no tiene tiempo ni recursos para una historia en profundidad. Los oligarcas tienen más capacidad de influir si no tienes dinero para pagar a tus periodistas. Por eso buscamos financiación externa para blindar esas investigaciones y vamos a los tribunales cuando nos presionan.
¿Qué significa «ganar la guerra de la información» para un medio local ucraniano en 2024?
No es ganar audiencia ni clicks. Es que después de un bombardeo compruebes si todavía tienes periodistas. Es que el periódico llegue a la trinchera con las rutas de evacuación. Es que una mujer en Jersón ocupada reciba un mensaje por Viber sabiendo que no está sola. La guerra en Ucrania comenzó realmente en 2014. Es difícil ganar la guerra sin aliados. La esperanza es todo lo que necesitamos conservar, y los medios somos los guardianes de esa esperanza.
¿Qué se puede hacer desde el exterior (Europa, Occidente) más allá de enviar cascos y papel?
Pensar en el futuro, no solo en la supervivencia. Invertir en tecnología: muchos medios locales tienen webs muy mejorables, no tienen apps, no tienen modelos de suscripción digital. Ayudar a construir modelos de negocio resilientes para que no dependan eternamente de la caridad ni caigan en manos de oligarcas. Recordar en qué lado de la historia quieren estar. La solidaridad de Europa fue clave con el papel de Noruega y Polonia, pero ahora hace falta estructura, no solo emergencia.
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