¿Se puede prejubilarse a los 58 años y no volver a la oficina nunca más?
Sí, y te lo cuento sin filtro porque conozco un caso real que me dejó sin habla. Juan Carlos Roca trabajaba en la sucursal de un banco y, a los 58 años, optó por adelantar «las vacaciones eternas». Para él no es un eufemismo: no deja de viajar en su casa con ruedas. Ya lleva una década de peripleos y sigue diciendo que las semanas se le quedan cortas para todo lo que planea. Esencialmente, viajar.
¿Una autocaravana es cara o es un hotel que se paga una sola vez?
Depende de cómo lo mires. Él lo vio como inversión en libertad: «Me compré una autocaravana y he visitado más de 60 pueblos». Ni hotel, ni check-in, ni maletas. Llegas, aparcas, cocinas y al día siguiente el amanecer es distinto. El coste real se mide en kilómetros, no en facturas.
¿Y si viajas solo y algo sale mal?
Su respuesta debería tatuarse: «Si no lo estoy pasando bien, doy media vuelta y regreso; así de sencillo». Es la clave psicológica de todo el asunto. La autocaravana siempre tiene marcha atrás, literal y metafórica.
Prejubilado a los 58 años, recorre 60 pueblos en autocaravana
Cuando me topé con la historia de este vilalbés de 68 años, confieso que tardé más de la cuenta en cerrar la pestaña. Hay perfiles que respiran y otros que se leen. Él es de los segundos. Nacido en Vilalba (Lugo), reside en Oleiros (A Coruña), lo que le da un privilegio que no gasta: de Oleiros a Riazor llega en 20 minutos. Fue en 2016 cuando Juan Carlos se prejubiló, y no tardó en hacerse con una autocaravana usada para recorrer el mundo: una capuchina Moncayo Halcón asentada en una Ducato de segunda generación. Sin lujos de catálogo, sin leasing nuevo. Solo una decisión tomada en frío y ejecutada en caliente.
Fiel seguidor del equipo gallego, si tuviera que cambiar su vida actual porque se mantuviera el Depor en Primera no lo haría ni loco. «Ni hablar. Además, siempre seré seguidor del Dépor, ya sea en primera, segunda o tercera división». Esa frase, dicha ocho años después del regreso del club a la categoría donde jugó décadas —ocho años después del ‘Super Dépor’ que ganó una Liga y participó cinco temporadas en la Champions League— suena a broma, pero es un manifiesto.
Como alguien que ha escrito mucho sobre el mundillo camper, te diré lo que casi nadie cuenta: el secreto no está en el vehículo, está en el calendario. «Lo mejor de estar jubilado es, sin duda, el tiempo del que dispones. Lo peor… tendría que pensarlo mucho». Un prejubilado a los 58 años que recorre 60 pueblos en autocaravana no es un jubilado con fortuna; es un tipo que cambió la moneda de su vida por horas propias.
La app que convirtió cada parada en cuaderno de viaje
Aquí viene lo bueno, lo que separa al viajero del turista. Tiene en el móvil ‘La App oficial de Los Pueblos Más Bonitos de España’. Es su guía para decidir el siguiente destino y, a la vez, tener una suerte de cuaderno de viaje. «Me resulta muy útil. Registra los lugares que visito y, además, me permite consultar información sobre ellos. Ya he visitado más de 60 de los pueblos que aparecen en ella». Sesenta. Entre España y Portugal. Eso es una vida de viajes dentro de una sola app, y es prueba de que un objetivo medible —un pueblo bonito a la vez— vence a la parálisis del «algún día».
- Elige una lista antes que un mapa. Tener un catálogo concreto (60 pueblos, 20 costas, 10 cumbres) evita el dilema del destino infinito.
- Registra todo en el momento. El cuaderno de viaje no se escribe en casa; se rellena con el coche aparcado y el café still caliente.
- Combina afición y ruta. Él añade fútbol a sus viajes y el resultado es un motivo más para salir de casa.
- Viaja con flexibilidad, no sin plan. Plan sí, fechas no: «salgo con mucha antelación y hago paradas donde me apetece durante el camino».
Un viaje se vive tres veces (y eso justifica todo)
«Me encanta viajar porque, como suele decirse, un viaje se vive tres veces: antes, con los nervios previos a la partida; durante el viaje en sí; y después, al volver a casa y repasar las fotografías». Quien dice eso ha entendido que la felicidad no se consume, se anticipa. A veces viaja con su mujer, a veces lo hace solo. Si los trayectos duran más de 15 días, ella se queda en casa. No es ruptura, es logística de amor bien hablada.
Y ahí es donde mi experiencia como viajero ocasional choca con la suya, porque a mí la primera noche en una autocaravana me pareció incómoda y a él le pareció definitiva. La diferencia es el bagaje. Él ya no prueba; habitúa.
Portugal sin fecha de regreso: cuando la aventura se escribe en presente
«Hace poco fui a Portugal sin fecha de regreso. Preparé la autocaravana, subí la bicicleta y al perro, y me puse en camino». Viajar solo no supone ningún problema, porque siempre pienso: «Si no lo estoy pasando bien, doy media volta y regreso; así de sencillo». En aquella ocasión, sí tuvo que volver: una fuerte tormenta azotó el país vecino. Ni drama ni heroísmo: una tormenta y un botón de retorno.
El próximo gran viaje que prepara es a China, aunque por desgracia sin la autocaravana: «¡Ojalá pudiera llevarla!». Se llevaría su autocaravana hasta a China, si pudiera. Y yo me pregunto qué contestaría un día de lluvia en un parking de Shanghái alguien que ya ha visto 60 amaneceres de pueblo en una capuchina de segunda mano.
Siguiendo al Dépor por España: «Sales un miércoles y no vuelves hasta el lunes»
Empezó el año pasado, estando aún el club en la Hypermotion: fue a Gijón y a Burgos. Fue por iniciativa de su hija. «Quería ir al partido en Gijón, así que pasamos un par de días allí. Más tarde, quiso ir a Burgos, así que fui a buscarla». Y en general nada tiene que ver ir a ver los partidos fuera de casa con hacerlo si estuviera trabajando. «La autocaravana te permite vivir los viajes de otra manera». Para el partido en Burgos, la mayoría de la gente simplemente fue, vio el partido y regresó directamente. Si tuviera que trabajar, no le quedaría otro remedio, pero así puede salir un miércoles y no volver hasta el lunes.
| Escenario | Con trabajo | Prejubilado con autocaravana |
|---|---|---|
| Partido en Burgos | Ida y vuelta el mismo día, hotel o coche | Miércoles a lunes, con paradas a voluntad |
| Dormir | Reservas y check-in | Tu propia cama, tu propio ruido de lluvia |
| Presupuesto emocional | Estrés de la vuelta | Cero estrés de horarios |
| Compañía | Con quien coincida | Hija, mujer o perro, según el día |
| Tiempo disponible | Vacaciones contadas | Semanas que se quedan cortas |
Balance final de una felicidad con ruedas
Tras una década de periplos, este prejubilado a los 58 años que recorre 60 pueblos en autocaravana está aprovechando al máximo las vacaciones infinitas y dando no poco uso a su casa sobre cuatro neumáticos. Llevar el «hotel» a cuestas es otra gran ventaja para ir a ver los partidos del Deportivo de la Coruña, ahora que ha vuelto a Primera División. Sin estrés, sin tener que hacer ida y vuelta en el día ni buscar alojamiento.
Si estás tentado, mi consejo de veterano lector de estas historias: no compres la autocaravana de tus sueños. Compra la autocaravana que puedas, como hizo él con una usada, y deja que los kilómetros decidan. La felicidad plena no se planifica en una oficina; se aparca donde te apetezca.
¿Cuántos pueblos ha visitado Juan Carlos?
Más de 60, todos ellos de los que aparecen en ‘La App oficial de Los Pueblos Más Bonitos de España’, entre España y Portugal, y contabilizados en su cuaderno de viaje digital.
¿Qué autocaravana conduce?
Una capuchina Moncayo Halcón asentada en una Ducato de segunda generación, comprada de segunda mano tras prejubilarse en 2016. Autocaravana usada, primera vida nueva.
¿Viaja solo o acompañado?
Las dos cosas. Si los trayectos duran más de 15 días, su mujer se queda en casa. En solitario tiene su norma de oro: si no lo está pasando bien, da media vuelta.
¿Qué le frena a la hora de viajar?
Poco. Una fuerte tormenta en Portugal le obligó a volver de un viaje sin fecha de regreso, y el perro y la bicicleta siempre suben con él. Lo único que no puede llevar es la autocaravana a China.
¿Su hija influyó en sus viajes en autocaravana?
Directamente. Ella quiso ir al partido a Gijón y después a Burgos, y él pasó a recogerla. El fútbol es, en cierto modo, lo que le hace salir de casa, junto con la oportunidad de visitarla y pasar tiempo con ella.
¿Volvería a trabajar para mantener al Dépor en Primera?
Ni hablar. Su vida actual no la cambiaría ni loco, y asegura que siempre será seguidor del Dépor, ya sea en primera, segunda o tercera división.
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