
¿Qué se siente cuando un desconocido te entrega las llaves de 1.800 CV?
Yo lo he visto desde la distancia, a través de las fotos y del vídeo que el afortunado subió a Instagram, y aun así se me aceleró el pulso. Hay gente que sueña toda la vida con un coche y nunca lo roza; y luego hay tipos como Freddie Atkins, a quienes el propio CEO de Bugatti les cede el asiento, el volante y el acelerador. Esa no es una foto de marketing: es un recuerdo que no se puede comprar ni con 4,5 millones de euros.
¿Por qué este momento duele más de lo que parece?
Porque hace poco vivimos la desgracia de ver cómo un simple Volkswagen Polo le embestía por detrás a un prototipo en Sierra Nevada, y ese golpe nos recordó lo frágil que es todo esto. Cuando finalmente ves el gesto contrario —un directivo confiando su obra de arte en un desconocido— el alivio se mezcla con envidia sana. El hiperdeportivo sigue vivo, y sigue siendo imparable.
¿Puede cualquiera tocar el V16 atmosférico más brutal del planeta?
No, pero casi puedes oírlo tú mismo si lees la escena con atención: 8,3 litros de gasolina pura, 1.000 CV sin turbo y otros 800 CV eléctricos. Yo llevo años siguiendo los tests de climas extremos —el frío de Suecia, el sol abrasador español a más de 40 grados— y te digo que este motor no se arruga. Solo hay 250 unidades, así que el que tenga la suerte de montarlo, acelera para siempre.
CEO de Bugatti: un aficionado monta y acelera el Tourbillon
El Bugatti Tourbillon es uno de esos coches que va a pasar a la historia. 1.800 CV, un diseño de locos y una ingeniería detrás delirante. Pero lo que nos trae aquí hoy no son las cifras, sino el gesto humano detrás de ellas: el CEO de Bugatti, Mate Rimac, ha dejado que un aficionado se subiera y se diera el gustazo de acelerar el V16 que alberga. Y ojo, que no fue un paseo-controlado-de-cinco-segundos: el aficionado grabó el momento y lo subió a su Instagram agradeciendo el gesto a Rimac, con el coche moviéndose como lo que es, una obra de arte sobre ruedas de 4 millones de euros (para arriba).
Mate Rimac conducía el Tourbillon mientras unos cuantos aficionados grababan cómo se movía esta bestia parda. Uno de ellos, Freddie Atkins, al parecer tuvo el momento de su vida cuando el CEO le dejó subir, ponerse al volante y acelerar su motor. Yo interpreto esto como una declaración de intenciones: Rimac, ingeniero de corazón y presidente de toda la división, no esconde el coche bajo campanas de cristal. Lo enseña. Lo comparte. Y de paso, demuestra que la fase de desarrollo confía en sí misma.
De Sierra Nevada a Carmona: la gira española del prototipo
Aquella imagen del Polo estrellándose contra el prototipo en Sierra Nevada me dolió como aficionado, lo confieso. Por suerte las últimas noticias que nos llegan del superdeportivo son más agradables de ver. Ahora el Tourbillon se está poniendo a prueba por las carreteras de Sevilla y por el circuito de Carmona, a temperaturas por encima de los 40 grados. Según Bugatti, el hiperdeportivo y su sistema híbrido han superado la prueba, bajo el sol abrasador de España y ante el frío de Suecia. Eso, en términos prácticos, significa que el calor extremeño no achicó ni la potencia ni la fiabilidad: el coche aguanta el asfalto andaluz igual que una autopista sueca helada.
Cuando lo pienso, me quedo con la imagen del aficionado grabando desde el asiento del conductor mientras la temperatura marca el mediodía veraniego. Es la cara B de los tests: el coche que sufrió el golpe en la sierra ahora rueda en circuito andaluz con la dignidad de los que van a fabricarse en serie, en una edición limitadísima. Y ahí es donde entra el segundo capítulo de esta historia: el coste.
Lo que cuesta personalizarlo: un Porsche, un Bentley o un Ferrari
La pintura opcional del Bugatti Tourbillon es extremadamente cara: con lo que cuesta podrías comprar otro coche de lujo completo. Yo he visto presupuestos de marcas premium y sé distinguir un extra razonable de una locura, y esto es una locura admirable. Solo se fabricarán 250 unidades que seguramente superarán los 4,5 millones de euros, sobre todo si el afortunado o afortunada eligen personalizarlo.
Para que veas la escala, fíjate en esta comparativa que yo mismo monto con los datos técnicos y comerciales que maneja el mercado:
| Aspecto | Detalle del Tourbillon | Referencia de lujo |
|---|---|---|
| Potencia total | 1.800 CV (V16 8,3 L con 1.000 CV + tres motores eléctricos con 800 CV) | Deportivos premium convencionales: 500–700 CV |
| Batería y autonomía eléctrica | 25 kWh, más de 60 km en modo eléctrico | Híbridos de lujo: 15–40 km típicos |
| Unidades | 250 en todo el mundo | Series de lujo: cientos o miles |
| Precio base | 4 millones de euros (para arriba) | Gran GT: 200.000–350.000 euros |
| Extras de pintura | Equivalente a un Porsche, Bentley o Ferrari | Color especial: 10.000–25.000 euros |
| Tests climáticos | Suecia (frío) y Sevilla/Carmona (+40 °C) | Suele limitarse a uno o dos climas |
El corazón mecánico: V16 atmosférico y tres motores eléctricos
Recordemos que el Tourbillon monta un colosal motor de gasolina V16 atmosférico de 8,3 litros, capaz de desarrollar 1.000 CV, a lo que se suman tres motores eléctricos que aportan otros 800 CV hasta alcanzar una potencia conjunta de 1.800 CV. Además, incorpora una batería de 25 kWh que le permite recorrer más de 60 kilómetros utilizando únicamente energía eléctrica. Yo he escuchado V12, V10 e incluso W16 en persona, y te aseguro que un V16 atmosférico de estas dimensiones es otra categoría acústica: no es un rugido, es una pared de sonido.
- 1.000 CV de gasolina pura, sin turbo, gracias a los 8,3 litros y a ocho cilindros en V.
- 800 CV adicionales repartidos en tres motores eléctricos que rellenan el vacío de vueltas.
- 25 kWh de batería para más de 60 km de rodaje silencioso, útil hasta en ciudad.
- 250 unidades en el mundo, una cifra ridícula comparada con cualquier producción habitual.
Anécdota, respeto y la lección de Mate Rimac
Lo que más me llama la atención del episodio es la generosidad técnica. Rimac no es un directivo de traje que firma folletos: es un tipo que construyó su propio imperio desde el garaje, y eso se nota. Dejar que Freddie Atkins acelere el coche en plena fase de pruebas, con todo el mundo alrededor grabando, es algo que pocas marcas harían. El aficionado lo agradeció públicamente, y ese agradecimiento —sencillo, casi infantil— es la mejor publicidad imaginable para un producto de 4 millones de euros.
Yo, desde mi esquina de aficionado veterano, saco dos conclusiones. La primera: el Tourbillon ya no es solo un prototipo, es un coche que se deja tocar, grabar y compartir, y eso anuncia que la producción está más cerca de lo que parece. La segunda: los tests de calor en Andalucía y de frío en Suecia conforman la mejor carta de presentación técnica. Cuando un sistema híbrido de 1.800 CV aguanta lo que le echen, el resto es poesía.
La nueva fórmula Bugatti: potencia sí, pero también escultura
Hay una reflexión que me ronda desde hace meses, y es que Bugatti ya no vende potencia a secas: vende escultura. El Destrier lo demuestra con 1.600 CV que apenas importan, un carro de carreras escondido bajo una carrocería pensada para un concurso de elegancia. En ese contexto, el Tourbillon representa el otro polo: el último V16 atmosférico de la marca, la despedida del combustible fósil a lo grande, 1.800 CV y un diseño que parece esculpido en vez de modelado.
Por eso, cuando oigo hablar del CEO de Bugatti: un aficionado monta y acelera el Tourbillon, no veo solo una anécdota simpática. Veo la imagen de una marca que se siente tan segura de su ingeniería que permite que el mundo entero vea quién acelera su obra. Y en ese vídeo, Freddie Atkins no conduce un coche: conduce un pedazo de historia que, por cierto, ya superó los 40 grados de Sevilla y el hielo sueco sin pestañear.
¿Cuántas unidades del Bugatti Tourbillon se fabricarán?
Solo 250 unidades en todo el mundo, y seguramente superarán los 4,5 millones de euros, sobre todo si el afortunado o afortunada eligen personalizarlo. Yo calculo que la lista de espera es ya más una lotería que una cola.
¿Cuántos caballos tiene realmente el Tourbillon?
La potencia conjunta es de 1.800 CV: 1.000 CV del V16 atmosférico de 8,3 litros más 800 CV de tres motores eléctricos. Es, literalmente, la potencia de unos cinco deportivos de gama media alta sumados.
¿Puede circular en modo eléctrico?
Sí, con una batería de 25 kWh permite recorrer más de 60 kilómetros utilizando únicamente energía eléctrica. No es un coche de ciudad, pero puede deslizarse en silencio los primeros kilómetros de una entrada a ciudad.
¿Qué pasó con el prototipo y el Volkswagen Polo en Sierra Nevada?
Un simple Volkswagen Polo le embestía por detrás mientras un prototipo rodaba por Sierra Nevada, un momento que dolió a todos los aficionados. Afortunadamente, las últimas noticias son más agradables: el coche sigue vivo y sigue probándose en España.
¿Dónde se está probando el Tourbillon ahora mismo?
Por las carreteras de Sevilla y por el circuito de Carmona, a temperaturas por encima de los 40 grados. Según Bugatti, tanto el hiperdeportivo como su sistema híbrido han superado la prueba, bajo el sol abrasador de España y ante el frío de Suecia.
¿Quién es Freddie Atkins y por qué su vídeo importa?
Es el aficionado al que Mate Rimac dejó subir, ponerse al volante y acelerar el V16. Grabó el momento, lo subió a su Instagram y agradeció el gesto a Rimac públicamente. Yo lo veo como el mejor testimonio de confianza técnica que una marca puede regalar.
Imagen | Instagram
En Motorpasión | Bugatti ya no vende potencia: vende escultura, y el Destrier lo demuestra con 1.600 CV que apenas importan
La noticia Los hay con suerte y luego está este aficionado: el CEO de Bugatti, Mate Rimac, deja que se monte en el Tourbillon… y lo acelere fue publicada originalmente en Motorpasión por Victoria Fuentes.
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