He abandonado el iPhone tras años utilizando ambos sistemas y no me arrepiento. La decisión se consolidó con el Vivo X300 Pro, un teléfono Android que me ha convencido por su cámara, autonomía y fluidez, a pesar de su tamaño. El cambio no está exento de contratiempos, pero la barrera de entrada es baja y ambos ecosistemas son más parecidos de lo que parece.

Publicado enNewsletter Tecnología