Esta semana ha estado marcada por un drástico giro en la política de Riot Games respecto a los eventos de terceros. Tras años de prohibir competencias no oficiales, la desarrolladora parece estar cediendo ante la potente inversión de Arabia Saudí, ahora con un mundial por selecciones nacionales para League of Legends. Este movimiento, que contrasta con la cancelación de iniciativas similares en el pasado, genera controversia sobre si las decisiones se basan en el crecimiento del juego o en intereses económicos externos.

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