El superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico

El superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico

¿Es verdad que un superdeportivo diseñado en 1938 solo ha existido sobre el papel… hasta ahora?

Así es, y eso es lo que me eriza la piel cada vez que lo cuento. Ferdinand Porsche dibujó un coche absolutamente adelantado a su tiempo, pero la historia le negó la fábrica. Ochenta años después, un mecánico belga lo ha hecho realidad partiendo de los planos originales, y te prometo que cuando vi las fotos del resultado no pude evitar pensarlo: hay sueños que simplemente esperan a que alguien con suficiente testosterona y paciencia los termine de materializar.

¿Por qué Ferdinand Porsche nunca pudo construir su Type 114?

Por una razón tan absurda como real: la burocracia. La idea era adaptar el diseño del Volkswagen Beetle para crear un deportivo y comprar las piezas a Volkswagen para poder fabricarlo, pero las normas impedían que una empresa pública suministrase componentes a una privada. Así que hubo que rediseñar casi todo, y el proyecto quedó atrapado entre maquetas, túneles de viento y la Segunda Guerra Mundial.

¿Quién es Edwin Jespers y qué ha hecho en su taller de Bélgica?

Es el propietario de Metal Master Seppe, un taller especializado en la carrocería de clásicos que hace auténticas «virguerías» con el aluminio y el acero. En paralelo al trabajo que tiene con los coches de sus clientes, Edwin se propuso crear el Type 114 que nunca existió y, con la ayuda de sus hijos, lo ha conseguido. Esa es, en pocas palabras, la génesis del superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico.

El superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico

Ferdinand Porsche diseñó un rarísimo superdeportivo en 1938, pero nunca pudo fabricarlo. 80 años después, un mecánico lo ha hecho realidad

Voy a ir directo al grano, porque la historia lo merece: estamos ante el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico, y eso no es una metáfora, es un coche de carne y hueso que hoy rueda gracias a Edwin Jespers. Lo que ha logrado este hombre es convertir en metal lo que durante ocho décadas fue solo un dossier de ingeniería, y lo ha hecho sin presupuesto de fabricante, sin oráculo de diseño y sin la presión de un board de accionistas. Solo manos, planos y una convicción que yo envidio profundamente.

El el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico no es una réplica comercial ni una estafa de museo. Es una interpretación artesanal del Porsche Type 114, ese deportivo que entonces no se pudo fabricar y que ha necesitado casi 80 años para ver la luz. Cuando digo «ver la luz» no lo digo con retórica barata: digo que un chasis tubular y una carrocería de aluminio existen ahora mismo, en algún garaje de Bélgica, donde antes solo había papel.

Antes de que Porsche fuera una marca de coches

Antes de que Porsche naciera como la marca de coches que conocemos hoy en día, esta compañía fue un estudio de ingeniería y diseño. Lo fundaron Ferdinand Porsche y su hijo, Ferry Porsche, en 1931, en Stuttgart, Alemania. Me encanta recordar esto porque cambia por completo la manera de leer el el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico: no era el capricho de una corporación, era la obsesión de un padre y un hijo dibujando en un cuaderno.

De este estudio salieron modelos como el Auto Union P-Wagen, un monoplaza de carreras que arrasó en los años 30 y acabó convirtiéndose en el mítico Auto Union Tipo C. Esa Porsche «primigenia» también diseñó el Volkswagen Tipo 1 en 1938, es decir, el mítico Volkswagen Beetle, por lo que Ferdinand y Ferry tuvieron trabajo, pero también tuvieron tiempo para diseñar otros proyectos. Y ahí, entre Escarabajo y flecha plateada, apareció el Type 114.

  • Ferdinand y Ferry Porsche: padre e hijo, socio y heredero, la dupla que firmó el proyecto.
  • Auto Union Tipo C: la prueba de que el estudio sabía hacer monoplazas letales.
  • Volkswagen Beetle: el coche del pueblo que, curiosamente, iba a ser la base del deportivo soñado.
  • Porsche Type 114: el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico ochenta años después.

Lo que pudo ser a finales de los años 30 y acabó siendo otra cosa

Ferdinand Porsche siempre había soñado con crear su propia fábrica de coches para construir deportivos con su apellido. Durante el desarrollo del Beetle, estuvo más que cerca que nunca de cumplir ese sueño porque, con la ayuda de su hijo ferry, diseñó un plan para hacerlo realidad. Esa es la sensación que yo tengo cada vez que reviso el expediente del el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico: una oportunidad a punto de caramelo que la historia se comió.

La idea era adaptar el diseño del Volkswagen Beetle para crear un deportivo y comprar las piezas a Volkwagen para poder fabricarlo, pero la burocracia no permitía que una empresa pública (Volkswagen) suministrase piezas a una privada, de manera que tuvieron que rediseñar casi todo el Beetle. Así es como nació el proyecto Type 114 en 1938, con carrocería de aluminio y una aerodinámica extrema basada en la de los aviones de la época.

Fue el nombre elegido para un superdeportivo que utilizaba un rarísimo motor: un V10 de 1.493 cc refrigerado por agua y colocado en posición central, justo detrás de los asientos traseros y antes del eje trasero, que desarrollaba 72 CV. Ese motor también fue el elegido para dar vida al tanque Type 100. Además, el Type 114 tenía suspensión delantera independiente y semi-independiente detrás. El estudio Porsche llegó a construir un modelo a escala, pero nunca llegó a convertirse en una realidad.

El V10 central que nunca pasó de los planos

Aquí es donde yo me quedo boquiabierto: un V10 en 1938. Hablemos de audacia. Porsche no se conformó con el cuatro cilindros bóxer de 985 cc que movía al Beetle; fue a por una arquitectura de diez cilindros, refrigeración por agua y ubicación central, casi setenta años antes de que ese concepto se pusiera de moda en el deportivo de calle. El el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico lleva algo distinto, y es importante que lo sepas.

Para el motor, Edwin eligió la mecánica de un Volkswagen Kübelwagen de 1944, la versión militar del Beetle, y la modificó para llegar a unos 70-80 CV. El motor V10 original del Type 114 nunca llegó a pasar de los planos de diseño. Para la transmisión, Edwin también eligió la del Kübelwagen y la modificó. Para el interior, se inspiró en el Porsche 550 Spyder. Es un compromiso racional, y yo lo defiendo sin reparos: el V10 era un dibujo, el Kübelwagen es un motor real que respira.

  • Motor del Type 114 original: V10 de 1.493 cc, refrigerado por agua, 72 CV, central.
  • Motor del Type 114/2: cuatro cilindros bóxer del Kübelwagen de 1944, tuneado a 70-80 CV.
  • Caja: transmisión del Kübelwagen, modificada por Edwin.
  • Cockpit: inspirado en el Porsche 550 Spyder.

Del Type 114 al Type 64: la propaganda nazi y la Berlín-Roma

Eso sí, el Type 114 llamó la atención de Adolf Hühnlein, un dirigente del Partido Nazi muy próximo a Hitler que era el jefe del Cuerpo Motorizado Nacionalsocialista. El Partido Nazi creía que las carreras, concretamente la Berlín Roma de 1939, podía ser una oportunidad de promover «la superioridad» de la ingeniería alemana, es decir, de hacer propaganda, por lo que recurrieron una vez más a Ferdinand Porsche.

Utilizando parte del diseño del Type 114, nació en 1939 el Type 64, denominado oficialmente 60K10 y considerado por muchos como el primer Porsche de la historia. Tenía un diseño similar, pero era una propuesta mucho más conservadora porque utilizaba la base del Volkswagen Beetle, la misma suspensión y el mismo motor bóxer de cuatro cilindros y 985 cc colocado en posición trasera, aunque debidamente modificado para llegar hasta los 36 CV, en lugar de los 22 CV que rendía en el Beetle.

Se fabricaron tres unidades, todas ellas con una carrocería hecha a mano por Reutter, la fábrica que más tarde acabó convirtiéndose en Recaro. Llegaron a tiempo para correr la carrera Berlín-Roma, pero la prueba nunca llegó a realizarse, por lo que el Type 64 no llegó a correr. Una de las tres unidades acabó destrozada por Bodo Lafferentz; otra fue destrozada por las tropas estadounidenses en 1945. Ferry Porsche salvó el tercer ejemplar y lo restauró en Pininfarina en 1947; desde entonces, ha pasado por el garaje de varios coleccionistas, hasta ahora (se intentó subastar en 2019, pero un malentendido no lo permitió, como te contó mi compañero Daniel Murias).

El superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico: las tres versiones frente a frente

Te recuerdo que el Type 114 nunca llegó a existir, más allá de los planos y de las maquetas que se utilizaron para el túnel de viento. Sin embargo, este año se ha hecho realidad. O al menos algo parecido. El medio Classic Driver ha contado la historia del denominado Porsche Type 114/2, un coche que ha creado artesanalmente Edwin Jespers en su taller de Bélgica y que, de alguna manera, convierte en realidad el proyecto Type 114 que diseñaron en 1938 Ferdinand y Ferry Porsche.

Aspecto Porsche Type 114 (1938) Porsche Type 64 (1939) Porsche Type 114/2 (2020-hoy)
Motor V10 de 1.493 cc, agua, 72 CV, central Bóxer 4 cil. de 985 cc, trasero, 36 CV Bóxer del Kübelwagen 1944, 70-80 CV
Carrocería Aluminio, aerodinámica de avión Aluminio, hecha a mano por Reutter Acero primero y aluminio después, artesanal
Suspensión Independiente delante, semi-independiente detrás La del Volkswagen Beetle Chasis tubular soldado
Unidades Solo maqueta a escala Tres Una, única
Destino Nunca se fabricó No llegó a correr en la Berlín-Roma Corre hoy gracias a Metal Master Seppe

Si me preguntas cuál de los tres me despierta más pasión, te diría el el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico, porque combina el atrevimiento del 114 con la honestidad del artesano. La tabla resume bien la evolución: el original era imposible, el 64 fue un pragmático de propaganda y el 114/2 es, por fin, un coche que puedes tocar.

El sueño de Ferdinand Porsche y de su hijo, por fin cumplido

Volviendo al Type 114, la pregunta que yo me hice durante años era simple: ¿por qué nadie lo había construido antes? La respuesta es que hacía falta alguien con tiempo, taller, familia y una pandemia. El proyecto se puso en marcha en 2020, en plena era COVID. A Edwin le pareció que era un buen entretenimiento para su familia durante el confinamiento.

Su hija Demi se encargó de soldar el chasis tubular y Edwin y su hijo Björn dieron forma a la carrocería. Como Björn todavía no sabía soldar aluminio, lo hicieron primero con acero. Me parece un detalle tan humano que puedo verlo en mi cabeza: un padre enseñando a su hijo a doblar metal mientras el mundo entero estaba encerrado. El resultado es un coche completamente artesanal y único que demuestra el gran talento que tienen Edwin y sus hijos. Además, es un bonito homenaje a Ferdinand Porsche y al proyecto del Type 114.

  • 2020: arranque del proyecto, durante el confinamiento.
  • Demi Jespers: soldadura del chasis tubular.
  • Edwin y Björn: carrocería, primero en acero y después en aluminio.
  • Base mecánica: Volkswagen Kübelwagen de 1944 modificado.
  • Interior: inspiración en el Porsche 550 Spyder.

Yo he visto bastantes reinterpretaciones de clásicos en mi vida, y casi todas pecan de lo mismo: de querer ser perfectas réplicas. El el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico no intenta engañar a nadie. Es un Type 114 con el corazón de un Kübelwagen, y precisamente por eso me resulta tan redondo. La intención de Ferdinand era la de un hombre que quería construir deportivos con su apellido; la de Edwin, la de un hombre que quería construirlos con sus hijos.

Lo que yo aprendí de este coche mientras escribía sobre él

Hay una cosa que me quedo grabada: la aerodinámica extrema del Type 114, copiada de los aviones de la época, no era un adorno. En 1938, sin túneles de viento digitales, el único laboratorio posible era la intuición y la madera. Ferdinand y ferry trabajaron con maquetas, con arrugas en el aluminio, con cálculos a mano. Cuando Edwin retoma ese camino ochenta años después, está haciendo lo mismo: intuition y martillo.

Y ahí es donde yo sitúo el valor real del el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico. No es una curiosidad para aficionados a los clásicos, es una demostración de que la ingeniería buenamente concebida no caduca. Un plano de 1938 sigue siendo viable hoy porque el aluminio sigue doblando la luz igual, porque el bóxer sigue sonando igual y porque la obsesión sigue siendo la misma.

Si algún día te cruzas con el Type 114/2 en una concentración, no le pidas que compita con un 911 moderno. Pídele que te cuente su historia, que es larga, incómoda y fascinante: el nazismo, una carrera que nunca se celebró, tres carrocerías de Reutter y una restauración en Pininfarina. Esa es la parte del relato que yo nunca me cansar de repetir.

¿Cuántas unidades del Porsche Type 114 se construyeron en 1938?

Ninguna de serie. Solo existió un modelo a escala y las maquetas que se utilizaron para el túnel de viento. El primer ejemplar real lo firmó Edwin Jespers ochenta años después, y por eso el el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico es, literalmente, único en el mundo.

¿El Type 64 es el primer Porsche de la historia?

Muchos lo consideran así. Nació en 1939 con parte del diseño del Type 114, aunque era más conservador: base del Beetle, misma suspensión y mismo motor bóxer de 985 cc elevado a 36 CV. Se hicieron tres unidades y ninguna llegó a competir, porque la Berlín-Roma nunca se celebró.

¿Qué motor lleva realmente el Type 114/2 de Edwin Jespers?

El V10 original nunca pasó del papel, así que Edwin recurrió a la mecánica de un Volkswagen Kübelwagen de 1944, la versión militar del Beetle, y la modificó hasta unos 70-80 CV. También adaptó la transmisión del Kübelwagen. Es pragmatismo puro, y funciona.

¿Por qué la carrocería se hizo primero en acero?

Porque Björn, el hijo de Edwin, todavía no sabía soldar aluminio. Así que padre e hijo dieron forma al diseño empezando con acero y trasladando después el aprendizaje al aluminio. Me parece una de las razones más bonitas del el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico: la pedagogía por encima de la perfección.

¿Quién hizo las carrocerías de los tres Type 64?

Reutter, la fábrica que más tarde acabó convirtiéndose en Recaro. Es un dato que siempre me gusta soltar en conversaciones de clásicos, porque conecta dos nombres que hoy suenan muy distintos.

¿Puedo ver el Type 114/2 en algún museo o subasta?

De momento es propiedad de la familia Jespers y ha circulado sobre todo a través del taller Metal Master Seppe y de canales como Classic Driver. Si te apasiona el el superdeportivo de 1938 hecho realidad por un mecánico, mi consejo es seguir el taller: ahí es donde se publican los avances, las virguerías de aluminio y las fotos que merece la pena guardar.

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