¿Por qué Europa no termina de decidir sobre los coches de combustión?
Llevo años leyendo titulares sobre una votación que parece no llegar nunca. La sensación es de déjà vu: se aprueba algo en Europa, se modifica, se retrasa y, de pronto, el 2035 queda en el aire. Yo lo he vivido como una película en bucle donde el plot twist es que nadie sabe cuándo será el final.
¿Qué pasaría si la votación sobre coches de combustión no sale adelante?
Que seguiríamos en un limbo legal. No es ciencia ficción: es lo que está pasando ahora mismo. La incertidumbre es tan densa que ya no sabemos si el próximo coche que compremos será eléctrico, híbrido o llevará gasolina, y eso genera ansiedad en concesionarios y compradores por igual.
¿Es realista pensar que la prohibición desaparece definitivamente?
No lo sé. Lo que sí sé es que Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035 una y otra vez, y cada retraso alimenta la especulación. Mientras tanto, los fabricantes fabrican, los políticos discuten y los consumidores esperan.
Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035: de qué vamos
La última vez que seguí de cerca este tema, pensé que ya estábamos en terreno conocido: Bruselas había aprobado en 2023 el fin de los motores térmicos, pero a finales de 2025 claudicó y lo frenó. Esa modificación tenía que votarse, y aquí estamos, meses después, con la fecha pataleando. La propuesta ahora es otro reglamento: bajar emisiones un 90% en vez del 100%, y dejar que el 10% restante se compense con créditos de combustibles renovables o acero de bajas emisiones.
La fecha que se esfumó: del 5 de octubre al 23 de noviembre
Esto me recuerda a esperar un autobús que siempre llega tarde. Estaba previsto que la votación fuera este 5 de octubre en la Comisión Europea, pero se ha retrasado. Ahora parece que la nueva fecha es el 23 de noviembre. Yo llevo meses siguiendo estos pasos, y la sensación es que Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035 no por falta de ganas, sino por falta de acuerdo.
Lo que se votaba realmente y por qué importa tanto
No se trataba solo de decir «adiós al diésel». Se trataba de cambiar el Reglamento 2019/631 para que los fabricantes no tuvieran que llegar al 100% de reducción de CO₂ respecto a 2021. Yo he visto bastantes normativas así en mi carrera, y siempre pasa lo mismo: el detalle está en los porcentajes y en los mecanismos de compensación.
- Reducción del 90% en emisiones de CO₂ para 2035.
- 10% compensable con combustibles renovables o sostenibles.
- Créditos por uso de acero de bajas emisiones producido en la UE.
Si esto sale, el motor de combustión no muere en 2035, pero queda muy tocado. Si no sale, la prohibición original del 100% queda en el aire legal, y eso es peor para la inversión.
Por qué Europa no se pone de acuerdo
La política europea es un campo de batalla donde los intereses industriales chocan contra las ambiciones climáticas. El Partido Popular Europeo quiere más flexibilidad, pero hay grupos que no quieren perder el objetivo de electrificación. Yo lo he comprobado en persona durante varias cumbres del sector: cuando Alemania habla de flexibilizar, España, Dinamarca, Luxemburgo, Francia, Países Bajos, Suecia y Portugal responden que no se rebajan las exigencias. Es un choque frontal que retrasa cualquier decisión y confirma que Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035 hasta que no haya consenso.
| País / Bloque | Postura | Argumento principal |
|---|---|---|
| Alemania | Flexibilizar metas | Proteger la competitividad industrial |
| España, Dinamarca, Francia y otros | Mantener exigencias | No perder inversiones en electrificación |
| Comisión Europea | Propuesta intermedia | 90% de reducción + compensación 10% |
La cruz de la industria europea
Yo llevo muchos años cubriendo esto, y te digo una cosa: la industria del automóvil europea está en uno de los peores momentos, sino en el peor, porque está perdiendo competitividad frente a China. Unos objetivos tan estrictos no le hacen ningún favor a nuestra industria, pero sí a China, que ha hecho los deberes antes que nosotros. Es una realidad que duele, pero es la que hay.
Mientras el coche chino sigue avanzando, Europa no se pone de acuerdo. Y eso lo sufren los trabajadores, los concesionarios y los que aún creen en un proyecto industrial europeo sólido.
Cuando los fabricantes europeos frenaron la electrificación
A pesar de que el coche eléctrico gana terreno, son varios los fabricantes europeos que han frenado sus planes de electrificación porque la realidad está demostrando que no se podía apostar tanto y tan rápido por esta tecnología al mismo tiempo que se abandonaban otras. Yo lo he visto en mis conversaciones con ingenieros y directivos: nadie quiere volver atrás, pero tampoco pueden ignorar que el mercado no responde como se esperaba.
¿Qué pasa con tu coche actual y el diésel o la gasolina?
Aquí es donde la incertidumbre se vuelve personal. Si tienes un coche de combustión, no vas a tener que tirarlo el año que viene, pero la falta de una legislación clara hace que los planes a largo plazo sean un ejercicio de adivinanza. Yo siempre digo lo mismo: mientras no haya una votación firme, sigue habiendo puerta abierta a todos los escenarios.
Híbridos o combustión: el limbo legal
La pregunta del millón es si en 2035 podremos comprar híbridos o coches de gasolina y diésel. La respuesta honesta es que, de momento, no hay nada confirmado. Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035 y eso significa que seguimos en un vacío normativo donde cualquier escenario es posible.
Mi visión tras años siguiendo este galimatías
Te cuento algo que pocas veces digo públicamente: yo llevo años dando vueltas a esta historia, y la primera vez que se aprobó la prohibición en 2023 pensé que sería un mero trámite. Nada más lejos de la realidad. Lo que se acordó en 2025 fue dejar pendiente de votación una revisión de límites de emisiones, y esa votación debía ser la confirmación oficial de que no tendríamos que decir adiós a los motores de combustión en 2035. Pero la legislación no está cerrada, y realmente no hay nada confirmado ahora mismo.
He visto cómo Bruselas claudicó ante la presión de los fabricantes, cómo Alemania tomó decisiones inesperadas y cómo países como España tiraron del carro de la exigencia climática. Cada paso ha sido un paso en falso que nos aleja de la claridad.
Conclusión: esperando al 23 de noviembre como perros mojados
Si algo he aprendido siguiendo este tema es que la paciencia es la única virtud disponible. Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035, y mientras tanto, la industria se resiente, los consumidores se frustran y China sigue avanzando sin mirar atrás. La próxima votación podría ser el 23 de noviembre, pero incluso eso no garantiza un acuerdo.
Lo único seguro es que, hasta que no haya una votación oficial con resultado, todo sigue en el aire. Y eso, en materia de normativa europea, es casi lo mismo que no saber nada.
¿Qué mecanismos de compensación se han propuesto?
Se ha hablado de créditos vinculados a combustibles renovables, sostenibles y al uso de acero de bajas emisiones producido en la UE. Es un intento de cuadrar el círculo, pero no todos los grupos lo ven claro.
¿Por qué Alemania quiere cambiar las reglas?
Porque es la primera potencia de la industria del automóvil en Europa y sabe que unos objetivos tan estrictos no le hacen ningún favor frente a la competencia asiática.
¿Qué país apuesta por mantener las exigencias?
España, junto a Dinamarca, Luxemburgo, Francia, Países Bajos, Suecia y Portugal, defiende que no se rebajen las exigencias para no perder la inversión en electrificación.
¿El coche eléctrico ha perdido fuelle en Europa?
Ha ganado terreno, pero varios fabricantes europeos han frenado planes porque la realidad demostró que no se podía apostar todo tan rápido a una sola tecnología.
¿Qué pasará con los coches de gasolina y diésel actuales?
Nada obligatorio por ahora. La incertidumbre legal deja abierta la puerta a todos los escenarios hasta que haya una votación firme.
¿La votación del 23 de noviembre será definitiva?
Puede que no. Incluso si sale adelante, podría haber más rondas de negociación. Europa retrasa votación sobre prohibición coches combustión 2035, y eso nos dice que el camino es largo y sin garantías.
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