Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son una medida obligatoria en ciudades españolas de más de 50.000 habitantes para reducir la contaminación. Palma de Mallorca activó su ZBE en julio de 2024, restringiendo el acceso al centro a vehículos sin etiqueta ambiental. Sin embargo, su alta proporción turística —29 visitantes por residente— ha convertido esta normativa en un conflicto, ya que miles de turistas extranjeros, incluso con coches eléctricos, son multados por carecer de la etiqueta de la DGT. El Ayuntamiento justifica esta medida por la falta de homologación europea, pero los afectados denuncian discriminación yPossible vulneración del derecho comunitario.

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