La historia del cine de terror está llena de momentos icónicos, pero pocos tan significativos como el encuentro entre Stephen King y Sam Raimi en el Festival de Cannes de 1982. El reconocimiento del «maestro del terror» literario a la modesta pero revolucionaria «Posesión infernal» no solo impulsó la carrera del joven director, sino que consolidó una influencia mutua que perdura décadas después. Raimi, ahora un veterano del género, sigue recordando con gratitud aquel espaldarazo, mientras busca constantemente innovar alejándose de sus propias referencias en proyectos como «Send Help». Este artículo explora cómo un simple gesto de un genio puede cambiar para siempre el rumbo del cine.

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