La decisión de trasladar la Feria de Abril sevillana a Madrid ha generado un intenso debate sobre la autenticidad cultural y la mercantilización de las tradiciones. Este proyecto, oficialmente llamado «Madrilucía», replica la estética de la feria en un recinto ferial, pero carece de la esencia popular y espontánea que caracteriza a la fiesta original. Expertos advierten que convertir una tradición arraigada en un producto turístico descontextualizado puede erosionar su significado. La iniciativa, programada para 2026 en Villaverde, es vista por muchos como un intento de emulación superficial que prioriza el negocio sobre el patrimonio inmaterial.

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