La ciudadanía española se enfrenta a múltiples retos económicos que impactan su día a día, siendo el empleo y la calidad de los salarios una de las principales inquietudes. Aunque las cifras de contratación muestran una aparente recuperación, persisten problemas estructurales como la brecha entre la oferta y la demanda laboral, la baja participación de los nacionales en sectores con vacantes y la pérdida de poder adquisitivo. Economistas como Gonzalo Bernardos señalan que, mientras España genera empleo, no logra traducirlo en salarios que mantengan su valor. Estas reflexiones se suman a otros debates económicos actuales, como la evolución del mercado inmobiliario o los hábitos de consumo, que también preocupan a la población.

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