Antonio Arias, notario de Madrid, sostiene que la separación de bienes entre cónyuges no implica falta de confianza, sino una medida de prudencia y claridad. En su opinión, este régimen protege los intereses de cada persona y evita conflictos futuros. La normativa vigente permite ajustar la separación según intereses particulares. Asimismo, es fundamental conocer las implicaciones fiscales y patrimoniales. Este tema ha abierto un debate sobre la forma más adecuada para gestionar la convivencia y la economía familiar.
¿Qué implica la separación de bienes en un matrimonio?
Separar bienes significa establecer que cada cónyuge posee y administra su propio patrimonio sin que los activos y deudas se unan. Según el notario Antonio Arias, esto no refleja desconfianza sino prudencia patrimonial, pues permite proteger los ingresos futuros de cada parte ante eventualidades. El régimen de separación preserva la autonomía financiera y simplifica la liquidación en caso de fallecimiento o de divorcio, evitando litigios costosos. Además, las obligaciones fiscales permanecen a cargo de quien las contrajo, facilitando la gestión contable individual.
¿Cuáles son las ventajas fiscales de separar bienes?
La separación de bienes facilita la deducción de gastos e ingresos sin mezclarlos, lo que evita la doble tributación. Un fiscal especializado, como el experto en tributos de la Asociación Española de Impuestos, destaca que cada cónyuge declara su patrimonio individualmente, reduciendo la carga sobre ciertos tributos a su propio nivel. Esto permite aplicar deducciones específicas —por ejemplo, vivienda habitual o donaciones— sin que el otro cónyuge influya en la base imponible. Además, en el caso del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, la valoración de la herencia se declina de forma independiente, optimizando la repartición y minimizando las cargas.
¿Cómo afecta la separación de bienes al divorcio?
Cuando un matrimonio llega al punto del divorcio, la separación de bienes acelera el proceso al evitar la disputa sobre la titularidad de los activos comunes. El profesional derecho, como tu abogado de familia, señala que los bienes permanecen en manos del titular original, por lo que no es necesario liquidar o compartir la propiedad de manera arbitraria. Esto reduce costes judiciales y acelera la aceptación de la partitura de bienes. Además, la separación facilita la valoración y división de inmuebles, vehículos y cuentas bancarias, asegurando una división justa y transparente.
¿Es necesario contratar un notario para separarlos?
Contratar un notario es recomendable, aunque no obligatorio, para formalizar la separación de bienes. El notario, como Antonio Arias, garantiza la legalidad y la correcta inscripción del acuerdo en el Registro de la Propiedad, evitando futuros litigios. La opinión del Colegio de Notarios de Madrid resalta que la intervención profesional asegura la validez jurídica y la protección de derechos patrimoniales. Además, el notario vela por el cumplimiento de los requisitos fiscales y documentales, evitando sanciones o penalizaciones. Por ello, la mayoría de especialistas aconsejan la atestiguación pública para asegurar la transparencia y la seguridad en la división de los bienes.
¿Cuánto tiempo suele tardar el proceso de separación de bienes?
El tiempo necesario varía según la complejidad del patrimonio y la disponibilidad de documentación. En líneas generales, la tramitación ante el notario y el Registro puede tardar entre 15 y 30 días hábiles, siempre que se cuente con la información idónea y los formularios completos. La asesoría de un experto como el abogado de la comunidad de notarios reduce esa duración, eliminando posibles retrasos por omisión de datos. Si existen bienes en copropiedad o activos en el extranjero, el plazo aumenta y puede extenderse hasta los 90 días. Por tanto, la planificación anticipada y la coordinación con los profesionales agilizan el proceso.
¿Qué documentación se necesita para iniciar la separación de bienes?
Para iniciar la separación de bienes, se requiere la declaración jurada de activos y pasivos, el certificado de últimas declaraciones del IAE, el libro de registro de bienes y contratos de arrendamiento vigentes. Además, el notario solicitará identificaciones oficiales de ambos cónyuges, el certificado de propiedad de inmuebles y los extractos bancarios correspondientes. Si existen cuentas en el extranjero, se deben aportar los documentos de origen y las certificaciones de la autoridad fiscal correspondiente. Con estos datos, el proceso se gestiona rápidamente, evitando duplicidades y simplificando la prueba de titularidad.

